El demiurgo sopló el espacio para su creación. Derramó la materia y concibió que serían planetas, estrellas. Anudó el cosmos a la hélice del tiempo. Sembró algunos brotes dispersos de vida, al azar; pensó el bien, el mal y los Beatles. Una vez lo dispuso todo, respiró complacido. El filósofo se aventuró a los bordes ...