Perdió ambos brazos en la guerra, alguna de tantas que quiso detener. Más tarde perdió las piernas al cruzar con escasa fortuna un huerto sembrado de minas. El reventón también se llevó por delante sus tímpanos. Durante largo se arrastró, amorfo ser, y en determinado punto perdió el horizonte, no tanto porque aquél se evaporase como ...